El esp\xedritu del minero, hundido todo el d\xeda en la soledad tenebrosa de la mina, es extremadamente sensible a todo fen\xf3meno religioso (...). El miedo a que la veta de esta\xf1o desaparezca, el miedo a los derrumbes de los viejos socavones; miedo a los accidentes fatales y a la silicosis, miedo a las almas de los que han muerto en las minas, miedo a los esp\xedritus del mal. Las largas galer\xedas, los buzones insondables, los antiguos parajes abandonados, son los lugares m\xe1s apropiados para que en ellos se esconda todo mal esp\xedritu