Renegada del abismo, m\xe1rtir voluntaria del Locksley Wormhole Project
Nadie recluta a alguien como Saraibah. Simplemente aparece. Un d\xeda est\xe1s anclando una burbuja en silencio y al siguiente oyes su voz distorsionada por el casco: “Traed los rezos, que hoy me exploto yo”.
Antes de Locksley, saltaba de agujero en agujero, dejando c\xe1psulas rotas y podmails hu\xe9rfanos. Nunca pidi\xf3 permiso. Nunca esper\xf3 \xf3rdenes. Si algo no le gustaba, usaba un clon de salto y volv\xeda con ganas de morir gloriosamente.
En combate, es una fuerza de la naturaleza: lanza su nave como quien lanza una antorcha encendida a un dep\xf3sito de combustible. Clones baratos, naves ajustadas al filo del abismo, y una certeza brutal: alguien va a morir, y suele no ser ella. Pero si lo es, sonr\xede. Porque volver\xe1. Porque siempre vuelve.
Saraibah no necesita gloria, necesita sangre. No le interesan los n\xfameros ni el zKillboard. Le interesan las reacciones, el caos, el agujero vac\xedo despu\xe9s de la explosi\xf3n. Cada muerte que provoca es un mensaje: “S\xed, era yo, y volver\xe9 a hacerlo”.